Lunita
Sueños Bajo la Luz de la Luna
Lunita, una niña joven, vivía en una casita rodeada de secuoyas gigantes cerca de un acantilado con vista al Océano Pacífico. Sus padres se preocupaban porque era una niña tranquila. Nunca hablaba demasiado, pero disfrutaba caminar por el bosque y escuchar el viento soplar a través de los árboles desde el océano.
La brisa siempre estaba llena de aire salado.
"¿Por qué no vienes a ver la televisión con nosotros, Lunita?" decían sus padres.
"Voy a caminar," respondía ella todas las noches.
"Ten cuidado. Está oscuro afuera. No tropieces con una raíz. Mira por dónde caminas."
"Estaré bien, Mamá y Papá. No se preocupen por mí," respondía Lunita suavemente.
Cada noche, Lunita caminaba hasta el acantilado para ver la luna brillar sobre el océano. La luz de la luna creaba un largo, largo camino hasta el horizonte.
Mientras Lunita miraba desde el borde del acantilado, se quedaba dormida y soñaba con caminar por ese sendero iluminado por la luna sobre las aguas centelleantes.
Con cada pasó, el camino brillaba ante ella. Cuando llegó al medio, la luna llenaba todo el cielo. Ballenas y delfines vinieron a encontrarla. Un pulpo gigante asomó sus ojos justo sobre el borde del agua.
"¿Eres Lunita?" preguntó el pulpo gigante.
"¿Cómo... cómo sabes mi nombre?" respondió Lunita.
El pulpo sonrió secretamente. "Porque tu luz brilla tan brillante y tan suavemente como la luna."
Lunita observó al pulpo gigante hipnotizada.
"¿Qué haces aquí en medio del océano?" preguntó él.
"Estoy disfrutando de la luna. Me gusta cómo me hace sentir," respondió Lunita.
"Por supuesto que sí. ¿Sabes qué significa tu nombre?"
"Sí," respondió Lunita. "Significa 'Pequeña Luna'."
"No solo eres muy inteligente, Lunita, sino que también eres algo aún más especial."
"¿Qué?" preguntó Lunita con curiosidad.
"Eres muy sabía. Tienes el espíritu de la luna dentro de ti."
La luna iluminó el rostro de Lunita mientras escuchaba las palabras de sabiduría del pulpo gigante.
"Cuando te sientas triste, o feliz, o solo quieras estar sola—o necesites un momento para respirar o simplemente ser—mira hacia la luna, Lunita," dijo el pulpo. "Imagina una escalera secreta hasta la cima. Allí, después de una larga subida, tendrás un lugar secreto para esconderte y observar el mundo."
Luego el pulpo se deslizó de vuelta bajo el mar. Las ballenas y delfines también se fueron nadando.
Lunita caminó de regreso a la orilla. Sus ojos se abrieron, y la luz de la luna iluminó su camino todo el trayecto hasta casa.
A story by Pemba Umoja