Último Aliento

Una Fábula Moderna

Último Aliento — a story by Pemba Umoja

La manada de lobos caminaba por el sendero del bosque.

«Mira, un rosal», comentó Hermano Mayor Lobo al pasar, sin detenerse a oler su aroma.

Papá Lobo hizo lo mismo, sin siquiera echarle un vistazo.

Pero Mamá Loba iba detrás, admirando las rosas. Se detuvo, presionando su hocico contra los deliciosos pétalos y olfateando dichosamente.

El resto de la manada siguió adelante.

Mamá Loba estaba tan enamorada de las rosas que perdió la noción del tiempo.

Mientras los otros lobos avanzaban, se acercaron demasiado a la cueva de una familia de osos gigantes. Los osos atacaron, temiendo por sus cachorros. Los lobos atacaron, temiendo por los suyos.

Un oso gigante le dio un zarpazo a Papá Lobo con sus enormes garras. Se fue gimiendo hacía la maleza.

Hermano Mayor Lobo lo arrastró a un lugar seguro mientras los otros lobos seguían luchando.

Mamá Loba arrancó una rosa del arbusto, cortándose los labios con una espina. Trotó para alcanzar a la manada.

Para cuando Mamá Loba llegó, la pelea había terminado. Tanto lobos como osos estaban atendiendo a sus heridos. Algunos yacían muertos.

En la maleza, Papá Lobo luchaba por respirar, temiendo que su próximo aliento fuera el último.

De repente, Mamá Loba apareció, una rosa sujeta entre sus colmillos.

Se acercó a Papá Lobo lentamente, con los ojos llenos de lágrimas. Dejó caer la rosa justo ante su hocico.

Su último aliento fue el más sublime.

A story by Pemba Umoja