El Primer Viaje en Tren
Una historia sobre las primeras veces
"Éste es su primer viaje en tren, ¿le importaría levantarse?" le dice el conductor a la mujer profesional de aspecto tranquilo con uñas rosadas perfectas.
"Bueno, yo llegué primero," responde ella.
"Está sentada en un asiento de cuatro, señora."
"Bueno, ¿eso cambia el hecho de que yo llegué primero?"
"No, supongo que no, pero éste es su primer viaje en tren."
"Sí, nunca hemos viajado en tren," dice el pelirrojo con pecas y ojos curiosos.
La mujer profesional los ignora a todos.
El brillo de su portátil le ilumina el rostro mientras sigue trabajando.
"En ese caso," dice el conductor, "siéntense. Estará un poco apretado pero hay cuatro asientos. Tres de ustedes y…"
Él la mira sin decir nada más.
Los dos niños se sientan con su abuela.
Al principio están callados.
La mujer profesional teclea sin parar.
El pelirrojo mira a su hermano.
Su hermano, con una melena negra y ojos oscuros, le devuelve la mirada entrecerrada.
"¡Plátanos!" gritan de repente.
La mujer profesional levanta la vista brevemente.
"¡Plátanos!" vuelven a gritar.
La mujer profesional niega con la cabeza.
La abuela mira a los niños.
Ellos le devuelven la mirada.
"¡Plátanos!" gritan todos al mismo tiempo.
La mujer profesional levanta la vista una vez más con el ceño fruncido.
"¡Niños! Tengo unos plátanos deliciosos. Los traje para su primer viaje en tren."
"¡Viva! ¡Abuela, viva!" gritan los niños.
La abuela agarra los plátanos y los reparte.
Los niños empiezan a comer—con la boca bien abierta.
"Ay, Dios mío," dice la abuela.
"Normalmente, les diría que cierren la boca…"
Mira a la mujer profesional tecleando sin parar. Sus uñas rosadas moviéndose más rápido que el tren.
"Pero esta vez," dice, mientras habla con trozos de plátano en la boca abierta, "¡esta vez está per-fec-ta-men-te bien!"
Los niños estallan en carcajadas.
La mujer profesional levanta la vista, suelta un bufido fuerte, cierra su portátil y se levanta para irse.
Se abre paso bruscamente entre los niños y su abuela.
Y resbala con una cáscara de plátano.
También se le parte una uña.
"¡Viva! ¡Asiento de ventanilla!" grita el pelirrojo con pecas y ojos curiosos.
A story by Pemba Umoja