El hombre invisible
Oculto a plena vista
A veces puedo deslizarme
tras una brisa fresca
hacia un misterioso vacío
y volverme invisible.
Puedo caminar o sentarme
en un lugar concurrido
como un parque lleno de niños,
y volverme invisible.
Los niños giran a mi alrededor
boquiabiertos, entre risas y risitas.
Sus ojos danzan de un punto a otro,
pero nunca posan sobre mí sus miradas centelleantes.
Yo solo los contemplo
desde el filo de una brisa fresca,
oculto tras los pliegues
de una eternidad indefinible.
A poem by Pemba Umoja