Frío como el Oro
Cuando el amor se convierte en libro de cuentas
Quieres jubilarte, pero es mi dinero.
Trabajé toda mi vida como maestra.
Doné gran parte de mi salario a caridad
porque sabía que estábamos bien.
Siempre he ganado más que tú.
Yo mantuve a nuestra familia.
Tú eres banquero. Yo soy maestra.
Ambos criamos a nuestros hijos.
Aun así contribuí más.
Yo diré cuándo y dónde nos jubilamos.
Yo diré cómo y en qué gastamos.
Me dejaste criar a nuestros hijos durante dos años
para que pudieras aceptar un trabajo en la Provincia Occidental.
Yo era quien enseñaba todo el día,
cocinaba, los llevaba a actividades,
y los disciplinaba.
Volví muchos fines de semana.
Llegando como héroe,
levantándome antes del mediodía el sábado,
yéndome antes de cenar el domingo.
Quiero ver a alguien.
Quiero ver a alguien.
¿Me escuchas?
A poem by Pemba Umoja